Tus huesos, tu carne, tus organos y hasta tus más profundos sentimientos bañados en la putrefacción de la sangre vieja.
Tus ojos...tus ojos ya no ven y tu corazón ya no siente.
Tu cerebro, el que tanto te empeñaste en alimentar ahora lo carcomen esos gusanos blancos que tanto odiaste.
Y así es como siempre te imaginé, de carnes necrosas, de huesos inútiles, de organos podridos y toda, toda tu juventud corroída.
Tus ojos...tus ojos ya no ven y tu corazón ya no siente.
Tu cerebro, el que tanto te empeñaste en alimentar ahora lo carcomen esos gusanos blancos que tanto odiaste.
Y así es como siempre te imaginé, de carnes necrosas, de huesos inútiles, de organos podridos y toda, toda tu juventud corroída.
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