No quiero, me rehuso, me niego por completo a pertenecer aquí o allá, a caminar de frente o de espalda, a vivir o a morir, a pensar o a soñar... ¡me niego!. Me niego simplemente porque no soy parte de eso, ni de aquello, no estoy bien ni aquí ni allá.
No pertenezco a esa cama que me absorbe, que me hace soñar en cosas imposibles.
No pertenezco a este entorno afectivo que no es capáz de ver nada bueno en mi, que ahonda en los errores y los usa como filosos cuchillos en mi contra.
No pertenezco a estas calles que recorro a diario, pues ni ellas saben aún reconocerme, se esconden también de mi.
No pertenezco a este mundo que me asfixia, que me inunda de odio y frustración, que me hace querer ser cosas que no puedo, que me produce asco y dolor.
Me niego, me rehuso, no quiero y no puedo... ¡NO PERTENEZCO!
No pertenezco a esa cama que me absorbe, que me hace soñar en cosas imposibles.
No pertenezco a este entorno afectivo que no es capáz de ver nada bueno en mi, que ahonda en los errores y los usa como filosos cuchillos en mi contra.
No pertenezco a estas calles que recorro a diario, pues ni ellas saben aún reconocerme, se esconden también de mi.
No pertenezco a este mundo que me asfixia, que me inunda de odio y frustración, que me hace querer ser cosas que no puedo, que me produce asco y dolor.
Me niego, me rehuso, no quiero y no puedo... ¡NO PERTENEZCO!
No hay comentarios:
Publicar un comentario